Tres murales de la Comunidad de Madrid —uno en la capital, otro en Alcalá de Henares y el tercero en Fuenlabrada— se disputan el título de mejor obra de arte urbano del planeta.
La selección ha sido realizada por la plataforma internacional Street Art Cities (https://streetartcities.com/), que mantiene abiertas las votaciones hasta el 31 de enero para determinar la mejor pieza urbana de 2025. Compiten obras de Estados Unidos, Nueva Zelanda, Bélgica, Reino Unido, Argentina, Australia, Alemania, Ecuador, Grecia, Uruguay, México, Italia, Serbia, Suiza, Brasil, Portugal y Colombia.
Madrid está representada por “Follow your Star”, obra de la artista Leyre Pérez Velasco, conocida como Leyvel. El mural, que muestra un lince multicolor en plena naturaleza mediante técnicas 3D, adorna el patio del colegio público Regimiento Inmemorial del Rey, en la avenida de Moratalaz 51. Con 180 m², el fresco sitúa a Vicálvaro en la escena mundial del arte urbano. El proyecto, realizado con pintura tradicional, incorpora también una capa de realidad aumentada que se activa al acercar un teléfono móvil, y contó con la colaboración del escultor digital Ricardo Rolland.
En Alcalá de Henares, el mural “Fireman” celebra el 50.º aniversario del cuerpo de bomberos del municipio. El trabajo, firmado por el artista madrileño Sfhir (Hugo Lomas), se ubica en la calle Ruperto Chapí, número 22. Sfhir agradeció a los bomberos y a la Comunidad de Madrid la confianza depositada y la hospitalidad recibida durante la ejecución, describiendo la experiencia como “inolvidable”.
Sfhir, conocido por su “crudo hiperrealismo” y por trabajar cada detalle con una precisión casi obsesiva, ha declarado que su último proyecto en Madrid es “el más difícil todavía”: un mural de 55 m de ancho por 18 m de alto en la fachada del Palacio de Vistalegre.
Fuenlabrada apuesta por el mural “Niños perdidos”, obra del artista Murfin, ubicada en el número 1 de la calle Tesillo y parte del Museo de Arte Urbano de Fuenlabrada (MAUF). La concejala de Cultura, Cristina Mora, afirmó que la nominación consolida a la localidad como un punto de referencia en el arte urbano internacional. El fresco, visible también desde la plaza del mismo nombre, muestra a una niña abrazando un cocodrilo de juguete que parece estar a punto de saltar del muro para protegerla


