Las obras afectarán a calles emblemáticas como Vaqueras, Divino Figueroa, Teniente Ruiz, la avenida de los Reyes Magos, la Calle Mayor y la Calle La Rosa. En cada una de ellas se reemplazarán los colectores principales, sus ramales y las acometidas domiciliarias, así como los imbornales, con el objetivo de eliminar filtraciones, atascos y problemas cada vez que las lluvias se intensifiquen.
El proyecto también contempla mejoras en la red de abastecimiento. En la calle Azahar se renovarán íntegramente las acometidas, mientras que en la calle Salamanca se sustituirá una vieja tubería de fibrocemento por un material más moderno y fiable, lo que reducirá pérdidas y mejorará la calidad del suministro.
Aunque la obra no tiene la intención de ser vistosa, su impacto será decisivo: al prevenir fallos subterráneos se evitarán quejas vecinales, cortes de tráfico de urgencia y costosos arreglos de emergencia. En una ciudad Patrimonio de la Humanidad, mantener en buen estado la infraestructura invisible bajo nuestros pies es tan esencial como cuidar sus fachadas y plazas.
Con esta inversión, Alcalá refuerza una política de mantenimiento responsable, que aunque poco llamativa en campaña, garantiza un suministro de agua seguro y continuo para todos sus habitantes.



