En apenas unas semanas, el puente del Zulema ha pasado de ser una obra discreta a convertirse en el epicentro de una controversia política. La reapertura de la M‑300, sin el carril bici prometido, ha sido catalogada por Más Madrid Alcalá como una “promesa incumplida”, mientras el gobierno municipal del Partido Popular exige mayor coherencia y una adecuada memoria histórica.
Según Más Madrid Alcalá, el cierre de la vía, iniciado el 6 de octubre de 2025 para una rehabilitación integral, supuso una “oportunidad de oro” para incorporar un carril bici y una senda peatonal separada, tal como anunciaron la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento durante los trabajos. Sin embargo, tras la reapertura denuncian la ausencia de dicha infraestructura y la señalización que obliga a desmontar la bicicleta, obligando a compartir un espacio reducido con los peatones.
Para el partido, la decisión no solo contraviene el proyecto anunciado, sino que vuelve a relegar la bicicleta a un uso marginal. Su portavoz, Rosa Romero, subrayó que Alcalá sigue sin contar con una red de carriles bici que conecte barrios y municipios cercanos, y calificó el caso del Zulema como “una nueva falta de respeto al colectivo ciclista”.
El gobierno municipal respondió rápidamente. El concejal de Medio Ambiente, Vicente Pérez, sostuvo que la intervención en el puente del Zulema se limitó a una rehabilitación estructural integral, competencia de la Comunidad de Madrid, y no a una ampliación de la calzada. Asimismo, destacó que el desdoblamiento de la carretera del Zulema constituye una obra histórica que había permanecido paralizada durante los gobiernos municipales de izquierdas.
Pérez afirmó que “ha sido necesario un cambio de gobierno y el impulso del ejecutivo regional encabezado por Isabel Díaz Ayuso, junto con la gestión del Ayuntamiento bajo la dirección de Judith Piquet, para desbloquear finalmente una infraestructura estratégica para Alcalá”.
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### La memoria política, en disputa
En este contexto, el concejal solicitó “un mínimo de coherencia” a la portavoz de Más Madrid Alcalá y recordó que Rosa Romero “fue militante de Somos Alcalá, formación que gobernó el Ayuntamiento en coalición con el PSOE”. “Más Madrid es hoy otra organización política, pero las personas y las responsabilidades son las mismas; no se pueden borrar los hechos del pasado con un simple cambio de siglas”, afirmó Pérez.
No obstante, es preciso matizar. La actual portavoz de Más Madrid Alcalá nunca ocupó el cargo de concejala en Somos Alcalá durante el mandato 2015‑2019, ni se identificó públicamente como afiliada a esa formación, una marca blanca de Podemos que llegó a contar con seis ediles en el Ayuntamiento. Este hecho atenúa la magnitud de las responsabilidades políticas que se le imputan.
De igual forma, al ejercer la memoria política resulta pertinente preguntar sobre la militancia del propio concejal Vicente Pérez en aquella época, cuando Somos Alcalá y el PSOE dirigían la ciudad, y sobre el papel que entonces desempeñaban quienes hoy señalan responsabilidades desde la bancada opuesta.
Pérez también recordó que, bajo los gobiernos municipales de izquierdas, se suprimieron cinco carriles bici en la ciudad —en vías como Lope de Figueroa, Daganzo, Alcarria, Arturo Soria y Manuel Azaña— e incluso se contempló la eliminación del carril de José María Pereda. “Esos son los antecedentes reales de quienes ahora pretenden dictar lecciones sobre movilidad sostenible”, señaló.
Respecto a la señalización instalada alrededor del puente, el gobierno municipal sostiene que responde a criterios técnicos y de seguridad vial propios de un tramo interurbano, y rechaza lo que considera una utilización partidista de la bicicleta. Además, afirma que el actual equipo de gobierno está elaborando una planificación de movilidad más amplia, con el objetivo de conectar la ciudad con su entorno natural, incluido el Parque de los Cerros, “con responsabilidad”.


