El Papa invitó a la comunidad de Alcalá a imitar las virtudes de Santo Tomás de Villanueva y destacó la caridad como eje central de la vida cristiana.
No todos los días una parroquia de Alcalá de Henares cruza la Puerta Santa del Vaticano, reza ante la tumba de San Pedro y, además, es recibida en audiencia privada por el Sumo Pontífice. Así lo vivió la comunidad de Santo Tomás de Villanueva, del barrio de Espartales, durante su peregrinación a Roma por el Jubileo de la Esperanza. Fue una experiencia intensa, simbólica y emotiva que marcó a los 150 peregrinos y, por extensión, a toda la parroquia.
El encuentro tuvo lugar el lunes 29 de diciembre de 2025 en el Palacio Apostólico del Vaticano, donde el Papa León XIV recibió al grupo alcalaíno en una de las últimas audiencias jubilares antes del cierre oficial del Año Santo, previsto para el 6 de enero con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. La peregrinación estuvo acompañada por el párroco, David Calahorra, y por el obispo diocesano, Antonio Prieto Lucena. El hecho quedó registrado tanto en la web del Obispado de Alcalá de Henares como en la agencia ACI Prensa, en un reportaje firmado por la periodista Victoria Cardiel.
Dos crónicas diferentes, una institucional y otra periodística, coinciden en lo esencial: lo vivido en Roma fue mucho más que un viaje; constituyó una experiencia de Iglesia, de comunión y de renovación espiritual.
**Cruzar la Puerta Santa desde Alcalá**
La jornada comenzó a las ocho de la mañana, cuando los peregrinos se dirigieron a la Puerta Santa del Vaticano, todavía abierta en los últimos días del Jubileo. Oraciones, cantos y un ambiente de recogimiento los acompañaron hasta la Basílica de San Pedro, donde ingresaron solemnemente para recibir el Jubileo. En el interior del templo rezaron ante la tumba del apóstol San Pedro y proclamaron el Credo como señal explícita de renovación de la fe cristiana, un momento especialmente intenso para muchos, al percibir la unión de lo personal, lo comunitario y lo universal. El obispo Prieto Lucena explicó que, durante esa oración, pidió de manera especial por la Diócesis de Alcalá de Henares: por sus sacerdotes, familias, personas consagradas, jóvenes y niños, conectando la realidad cotidiana de la ciudad con el corazón de la Iglesia. Ese clima de peregrinación interior fue el mejor preludio para la audiencia privada con el Papa, que duró cerca de cuarenta minutos y dejó una profunda impresión entre los presentes.
**Santo Tomás de Villanueva, modelo y desafío**
En su discurso dirigido a la comunidad alcalaína, el Papa León XIV centró el mensaje en la figura de Santo Tomás de Villanueva, titular de la parroquia y referente espiritual del grupo. Santo Tomás, agustino estrechamente vinculado a Alcalá de Henares, estudió y enseñó en la Universidad fundada por el cardenal Cisneros, y su huella sigue visible en la ciudad. El Pontífice resaltó varias características de su vida: constante oración, interioridad, sobriedad, laboriosidad y un intenso celo apostólico, especialmente en el ámbito universitario. En un mundo que, según señaló, ofrece cada vez más rapidez y superficialidad, esas virtudes resultan profundamente interpeladoras. Sin embargo, el eje central del mensaje papal fue su amor a los pobres. Santo Tomás, conocido como “obispo de los pobres” o “limosnero de Dios”, vivió una caridad activa y exigente, que iba más allá de la simple limosna. El Papa animó a los peregrinos a seguir sus pasos, recordando que el pobre no es solo quien recibe ayuda, sino “la presencia sacramental del Señor”. Fue un llamado directo, sin rodeos, que se conectó plenamente con la realidad pastoral de la parroquia de Espartales y con su compromiso social en el entorno inmediato.
**Una moneda, una patrona y una invitación**
Después del discurso, uno de los momentos más emotivos fue el saludo personal del Papa a cada peregrino. Uno a uno, pudieron estrechar su mano, recibir su bendición y compartir breves instantes de cercanía con el sucesor de Pedro, gesto poco habitual y muy valorado por la comunidad. En nombre de la parroquia, el párroco David Calahorra entregó al Papa una moneda con la imagen de Santo Tomás de Villanueva. El santo suele representarse entregando una moneda a los pobres; la pieza llevaba también una frase suya que recordaba que la verdadera caridad no consiste solo en dar limosna, sino en sacar a las personas de la pobreza. Según relató Calahorra a ACI Prensa, la reacción del Papa fue inmediata y entusiasta; consideró la idea excelente y aceptó que la moneda se convirtiera en símbolo y compromiso compartido, convirtiéndose en el primero en recibirla e iniciando así una cadena de responsabilidad hacia los más necesitados. Por su parte, el obispo Prieto Lucena entregó al Santo Padre una imagen de Nuestra Señora del Val, patrona de Alcalá de Henares, reforzando el vínculo espiritual entre la ciudad complutense y el Vaticano. Durante el saludo, los peregrinos invitaron oficialmente al Papa a visitar Alcalá de Henares en un futuro viaje a España. La respuesta fue cordial: le encantaría venir, aunque dependerá de su agenda.
**Un regalo y una bendición para Espartales**
Para la parroquia, la audiencia con el Papa no fue solo un acontecimiento extraordinario, sino la culminación espiritual de un año marcado por el Jubileo. Así lo expresó el párroco David Calahorra, quien subrayó el significado comunitario del encuentro y su impacto directo en el barrio de Espartales, sede de la parroquia de Santo Tomás de Villanueva. “Estamos muy agradecidos al Señor por el don que nos ha dado”, declaró, según la web del Obispado de Alcalá de Henares. “Para mí, como párroco de Santo Tomás de Villanueva, es también un regalo y una bendición sentirme parte de esta comunidad a la que sirvo y que el Señor ha querido bendecir con esta audiencia”. Calahorra añadió que el encuentro en el Vaticano fue mucho más que un acto puntual: “Es la guinda del pastel de un año precioso dedicado al Jubileo como parroquia, que culminó con esta peregrinación a Roma para cruzar la Puerta Santa. Fuimos 150 peregrinos en nombre de toda la parroquia y que el Santo Padre nos haya recibido es el gran regalo de la peregrinación; también es un signo de comunión con él y con toda la Iglesia”. En sus palabras se percibe una visión profundamente eclesial del viaje, pero también muy arraigada al territorio. Desde un barrio joven y en expansión como Espartales, la experiencia jubilar refuerza el sentido de pertenencia, la cohesión comunitaria y el compromiso concreto con la caridad y la atención a los más vulnerables, eje central del mensaje papal.
**Mazapanes, memoria y envío**
El encuentro contó también con un detalle entrañable. Las monjas agustinas contemplativas enviaron al Papa unos mazapanes elaborados en su convento, un guiño sencillo y muy alcalaíno que encantó al Pontífice. No era la primera vez que León XIV —entonces Robert Francis Prevost— tenía contacto con Alcalá; en 2013 visitó el convento de las agustinas contemplativas cuando ejercía como prior general de la Orden de San Agustín. Tras el discurso, la oración compartida y la bendición final, el Papa deseó a los peregrinos una buena peregrinación y un feliz año nuevo 2026. El ambiente era de alegría serena, emoción contenida y gratitud profunda. Como resumió el propio párroco en palabras recogidas por ACI Prensa, lo vivido en Roma “ha sido el mejor regalo de Navidad”. Una experiencia que fortalece a la parroquia de Santo Tomás de Villanueva, renueva su compromiso con la caridad y acerca a Alcalá de Henares —y al barrio de Espartales— un poco más al corazón de la Iglesia.


