PP y VOX rechazan transporte asequible, transparencia sanitaria e innovación, consolidando un modelo de gobierno inmovilista y ajeno a las necesidades reales de Alcalá.
El Pleno municipal de Alcalá de Henares volvió a reproducir, este martes, una escena ya familiar para quien sigue la política local: el bloque de gobierno PP‑VOX cerrando filas y el PSOE intentando introducir en la agenda propuestas de gran impacto social que chocan contra un muro de votos contrarios. El debate no fue especialmente encendido, pero sí revelador. Tres mociones socialistas –sobre transporte, sanidad e innovación– fueron todas rechazadas, lo que permite leer una única lógica política.
Más allá del contenido técnico de cada iniciativa, el episodio deja la sensación de un bloqueo estructural. El Ejecutivo municipal no solo desestimó las propuestas, sino que tampoco ofreció alternativas, matices ni contrapropuestas; simplemente dijo no. Ese rechazo sistemático se está convirtiendo en método de gobierno y refuerza la idea de una Alcalá alineada sin fisuras con la política de la Comunidad de Madrid, aun cuando esas decisiones repercuten directamente en la vida cotidiana de los vecinos.
**Un no al transporte asequible que pesa en el bolsillo**
La primera moción abordaba el coste del transporte público. El PSOE pidió a la Comunidad de Madrid y al Consorcio Regional de Transportes que se sumaran al abono único estatal promovido por el Gobierno central, un sistema que simplificaría tarifas y abarataría los desplazamientos de miles de usuarios de Cercanías y autobuses interurbanos.
En una ciudad como Alcalá, situada en la zona B3 y con una alta dependencia del transporte para estudiar, trabajar o acceder a servicios, la iniciativa tenía un claro objetivo social; no se trataba de una medida simbólica, sino de una petición concreta con impacto económico directo en las familias. PP y VOX votaron en contra, sin presentar ninguna alternativa que compensara el rechazo.
El mensaje implícito fue mantener el modelo tarifario actual, a pesar de que penaliza a quienes más dependen del transporte público. Desde el PSOE se subrayó que la movilidad no debe convertirse en un lujo, pero la mayoría del Pleno optó por sostener un sistema que encarece la vida diaria de miles de alcalaínos.
**Silencio y opacidad en la sanidad madrileña**
La segunda moción se adentró en un terreno incómodo para el PP: la sanidad pública madrileña y, concretamente, los conciertos sanitarios con entidades privadas. El PSOE solicitó mayor transparencia, control y rendición de cuentas sobre un gasto que sigue en aumento mientras hospitales como el Príncipe de Asturias y la Atención Primaria continúan saturados, con listas de espera y escasez de recursos. No se pedía la ruptura de los conciertos ni una reforma radical, sino información clara sobre la destinación del dinero público. Nuevamente, PP y VOX votaron en contra. El voto negativo fue interpretado por la bancada socialista como una defensa cerrada de la privatización sanitaria y, sobre todo, como un aval a la opacidad. Negarse a exigir explicaciones sobre millones de euros en conciertos refuerza la sensación de un cheque en blanco a un modelo cada vez más cuestionado por profesionales y pacientes. En Alcalá, donde la presión asistencial es palpable, el mensaje cobra especial fuerza.
**Innovación: una oportunidad perdida (otra vez)**
La tercera moción miraba al futuro. El PSOE propuso elaborar una Estrategia Municipal de Innovación para recuperar el distintivo de “Ciudad de la Ciencia y la Innovación”, perdido durante el actual mandato por falta de proyecto y planificación. Alcalá no parte de cero: dispone de universidad, centros de investigación, tejido empresarial y una ubicación estratégica en el Corredor del Henares. Por eso, la pérdida de dicho distintivo se interpretó como síntoma de abandono político de la innovación como eje estratégico. En lugar de aprovechar la ocasión para corregir el rumbo, PP y VOX volvieron a cerrar la puerta, sin debatir el modelo de ciudad ni cómo atraer talento o inversión. Otro “no” que, para el PSOE, confirma la ausencia de una hoja de ruta en innovación y la renuncia a competir en un terreno clave para el desarrollo económico y social de la ciudad.
**Un patrón que se consolida**
Sumadas, las tres votaciones dibujan un patrón que trasciende la mera discrepancia puntual. El gobierno municipal parece haber adoptado una lógica defensiva: rechazar cualquier iniciativa que no surja de su propio seno, aun cuando aborde problemas reales y cuente con respaldo social. Desde una lectura editorial, el Pleno deja una incómoda cuestión en el aire: ¿para qué sirve una mayoría absoluta si no es capaz de liderar, proponer y construir alternativas? Decir no es legítimo, pero gobernar exige algo más que levantar la mano en contra.
El PSOE salió del Pleno denunciando que el voto de PP‑VOX no es neutro y que, en este caso, es difícil refutarlo. Cada negativa tiene consecuencias concretas: transporte más caro, menos transparencia sanitaria y una ciudad que renuncia a planificar su futuro innovador. Tres “no” que, sumados, empiezan a perfilar un modelo de ciudad basado más en la inercia que en la ambición.
El Pleno concluyó, pero la sensación de bloqueo persiste, al igual que la impresión de que Alcalá sigue avanzando con el freno de mano puesto.


